Comer al filo de las cornisas del Tajo es algo que muchos visitantes buscan. Pocos son los restaurantes que pueden ofrecer estas privilegiadas vistas. Arrabal, una de las últimas ofertas gastronómicas en sumarse al amplia mesa rondeña puede presumir de ello y de menuda manera. Tres terrazas sobre el filo del cortado rondeño suplen de sobra esta aspiración de cualquier comensal deseo de comer al filo del abismo. En el interior una decoración moderna respeta la personalidad de la casa palaciega que lo acoge.
Pero más allá de impresionantes vistas, decoración y un ambiente relajado en el que no falta hilo musical en los salones interiores, la oferta culinaria puesta por el producto sin artificios y, a poder ser, de cercanía.

Entre las curiosidades del local se encuentra que su cocina nunca cierra desde las 12:00 a las 23:00 todos los días del año. Un decisión que sus promotores asegura que tomaron tras comprobar la enorme diversidad de clientes con horarios de comidas diferentes que llegan a sus puertas. Un hecho que deriva de la variedad de visitantes que recibe la ciudad del Tajo. Además, este nuevo restaurante que todavía no cumplió su primer año de vida se encuentra en pleno casco antiguo a pocos metros del Puente Nuevo.
Aunque desde su apertura hasta ahora aseguran que su carta sufrió algunas modificaciones, podría decirse que cuenta con dos partes bien diferenciadas. Una primera de entradas y platos para compartir más atrevida y una segunda más tradicional para los platos principales.

En cuanto a la primera, llaman la atención algunas propuestas como las alcachofas con foie, salmorejo de cerezas con queso de cabra y pistachos o el carpaccio de remolacha con ricotta y miel.
En las propuestas para compartir se encuentran desde los langostinos al pil pil, los ravioli de rabo de toro, la cazuela de choco con patatas o los huevos rotos con chorizo y morcilla de Ronda.
Mientras tanto, entre los platos principales podemos encontrar pescados y carnes. En los primeros productos tan clásicos como la lubina al horno o el salmón con espárrago triguero y salsa de eneldo.
Por su parte, en el apartado de carnes no falta el rabo de toro, la presa ibérica, pluma ibérica, lomo bajo simmental o un guiño muy local como la paletilla de chivo, entre otros.

A ello suma la oferta de varios tipos de arroces que fue una de las últimas incorporaciones y que, pese a la complejidad de la elaboración de los mismos al momento, aseguran que se sienten muy satisfechos con la respuesta de sus clientes.
La apuesta por el producto local también se deja notar en las entradas. No falta el queso payoyo o el jamón ibérico cortado al momento de una firma local de garantías como es Aro.
Para los postres la oferta, se suma a la tendencia actual de reducir la oferta. Tarta que queso, tarta de chocolate y milhojas de naranja. A ellas se suman los vinos generosos de Jerez que darían lugar a una sobremesa tranquila en un marco inmejorable.

Precisamente, la carta de vinos es un aspecto especialmente destacable con una importante selección local y algunas de las principales referencias nacionales. A ello suman una importante selección de champagne. «Puedes venir a comer o a tomarte un vino o una botellita de champagne tranquilo con unas vistas impresionantes», apunta el responsable de comunicación del restaurante. Y es que no es obligatorio comer para poder sentarse en una de las mesas.
En cuanto sus objetivos, aseguran que «queremos ser una carta de presentación de Ronda en un lugar único, con un servicio correcto y una apuesta por el producto sin pretensiones de ningún tipo»